Agua de borrajas

Estos días están siendo brutales. El corazón me va a mil por hora todo el tiempo y no paro de subir y bajar. Hay momentos en los que estoy tan agotado emocionalmente que no consigo sentir nada. La presión en el pecho no termina de desaparecer y no me siento feliz nunca. Verme rodeado de gente que me quiere, me alegra mucho.

¿Qué significa esto?

A mí también me gustó mucho la charla. Me caes súper bien. Eres una persona fantástica y con mucho dentro y estoy muy a gusto y me siento querida y apreciada y con respeto. Me despiertas mucha ternura y mucha curiosidad. Así que todo lo que pueda aportarte, aunque sea un achuchón y un vaso de leche, en estos momentos, bienvenido sea. Y también muchas gracias a ti por tratarme tan bien, por tus risas, por tu cuidado, tu cariño y por chincharme, por todo. Es mutuo.

Intento centrarme en mí mismo y no dar tanta importancia a las circunstancias que me rodean. No cierro ninguna puerta, no obstante, pero quiero dejar de fantasear e ilusionarme con cosas que no existen y tratar a las personas más seriamente, con un mayor compromiso. Es trágico idealizar a una persona o una situación y luego tener que bajar a la realidad. Espero tener la entereza para comportarme y, si no, que ellos me ayuden. Invadir la vida de otro es algo delicado y que debe hacerse con el mayor de los respetos. Yo también merezco algo bueno y, si no me lo concede, pues estoy bien como estoy, hay más cosas en la vida. Tampoco es que esto sea todo o nada, pero mejor si nos andamos sin ambages.

He decidido resistir en el barco hasta el final. No hay más barcos en este mar, todos se hunden. Hablaré con los que saben, en cualquier caso. Soy profesional y sigo haciendo bien las cosas. Estoy cómodo y piloto. Cuando decidan prescindir de mí, que no será dentro de mucho, tendré una buena recompensa. Después ya buscaré otra cosa, con calma.

No estoy del todo disgustado con cómo me he conducido últimamente. Habría preferido no usar tanta muletilla. Ha habido momentos en los que me he sentido un traidor y un impostor. Sin embargo, yo no partí sin motivo, ni a la primera de cambio, como aquellos gerentes desalmados. Mantuve la esperanza incluso después de que las cosas se torcieran. Creo que eso ocurrió cuando decidimos empezar a cohabitar. Fue en ese momento en que se cortaron tus alas. ¿Qué más podría haber hecho, si no me ayudabas? ¿Acaso no te pedí auxilio? Si queríamos conservarlo los dos, ¿por qué luchaba solo yo y solo yo aguantaba y fingía? ¿Está bien seguir fingiendo cuando ya no queda casi nada? ¿A quien engañamos, si no a nosotros mismos? ¿Para qué, si al final se acaba rompiendo igual? Que no me hubiese querido mudar, ¿y renunciar a tanto por tan poco? No era como ir a trabajar a Bruselas y también podría haberte seguido más adelante. ¿Realmente te lo planteaste seriamente alguna vez o solo lo usas como arma? Yo también quería llegar hasta el final, pero, ¿cuándo íbamos a emprender el camino? Probablemente no hubiera ocurrido nunca. Nos hubiésemos despertado un día a los 50 sintiéndonos estúpidos y pidiéndole a Dios otra vida.

Ayer cumplió 39 uno de mis fantasmas favoritos, buena gente. No me atreví a invocarlo a este plano. Hoy he hecho el esfuerzo y ha sido algo frío, pero todo está bien, así que, ¿qué más se puede pedir?


Escuchando: PIPIOLAS "Ahora qué..."

Subscribe to Gont

Don’t miss out on the latest issues. Sign up now to get access to the library of members-only issues.
jamie@example.com
Subscribe