Frenada y catarro
Después de los dos pasados fines de semana, que fueron muy intensos, mi cuerpo me ha pedido un descanso. No sé si debido a la falta de energía, el lunes cogí algo de frío. Como el martes no me vi muy afectado, pensé que remitiría pronto. Al contrario de lo que pudiera parecer, ayer fue el peor día: me acosté con tos, mocos y agotado. A pesar de todo, he rendido bien toda la semana, entrenando y en el trabajo.
La semana pasada me llegó el pedido de Ikea y Naira vino a llevarse las cómodas, con lo que tuve que pasar toda la ropa que tenía ahí al otro lado del armario. He avanzado bastante ordenando cosas, pero, con todo, aún tengo la casa manga por hombro. Este fin de semana espero avanzar un poco más.
También la semana pasada, el lunes, fue el directo de Cristina y me inscribí en CSD por un año. Fueron 200 € de golpe, frente a los 10 € que costó el libro, pero creo que los aprovecharé. He estado empezando en la comunidad. En los inicios, sobre todo cuando la comunidad es pequeña, siempre me siento como un campeón. Ya cambiará y me sentiré como una vieja gloria. La comunidad y el libro me hacen reflexionar sobre las emprendedoras que conozco. Lo bien que pelean. Cris lo tiene todo súper pensado: suscripción, encima aportamos nosotros nuestra simpatía para que la gente esté a gusto, entusiasmo, historias de éxito, etc.; todo para hacer la comunidad atractiva. Ella pone el contenido y nos anima a que nos soltemos. Me sorprende estar aprendiendo tanto de una chavala, pero reconozco que lo hace muy bien y se merece mi respeto. Ojalá encontrara yo también mi nicho o supiera sacarle ese partido.
En cuanto a cómo estoy por dentro, la mayor parte del tiempo llevo bien la rutina. Naira me dijo que yo podría haber actuado de otra manera y haber intentado salvar lo nuestro. Yo pienso que nunca me escuchó y que no lo habría hecho de no haber cortado. Quien sabe, si se pone las pilas, quizá volvamos. No tengo esperanzas de que me salga nada más de mi agrado, pues he descubierto que de soltero sigo actuando igual que antes de empezar con ella. Lamentablemente no entiendo a las chicas. ¿Quién sabe, quizá, esto es de lo que yo puedo hablar? Marian me pegó un par de buenos cortes el sábado y me pasé renegando de las mujeres y de salir de fiesta todo el principio de semana. Me quería convertir en un ermitaño, como Hirayama o Moriyama (al que descubrí esta semana). Sin embargo, ahora, con los ánimos más calmados, pienso que la gente no actúa con intención de hacer daño. Es verdad que ahora hay una corriente de egoísmo, especialmente entre los que son más jóvenes, pero lo entiendo: si nosotros hemos querido ser siempre independientes y vivir nuestras vidas y nuestros sueños, ¿por qué no iban a quererlo ellas también? Sinceramente creo que es genial que se animen a hacerlo. Desde fuera es fácil caer en la tentación de pensar: «no sabes lo que estás haciendo, te la vas a pegar». No obstante, ¿quién no ha sido joven y ha querido explorar desoyendo a cualquiera? No quiero ser paternalista ni condescendiente. Puede que la edad en que nos sentimos jóvenes se haya alargado más de lo que pensamos, mucho más de lo que abarca nuestra juventud biológica. No me parece tampoco que suponga un gran drama, parece que las cosas se siguen resolviendo. Todo esto lo veo también en las celebridades y en como llevan sus vidas y sus carreras.
Sobre tener un plan, ni siquiera yo sé lo que quiero y cada día pienso de forma diferente. Basta con luchar mucho por algo para que, cuando lo tienes, deje de gustarte. Entonces, ¿la solución cuál es?, ¿hacer lo que nos apetezca de por vida? No parece un mal plan. Me recuerda al sermón de la semana pasada.
Luego hay otras chicas que me parecen un misterio, como Marina: lo mismo un día se acerca y es súper comprensiva, que dejo de saber de ella dos semanas. Lo peor es que luego no sé qué hablar con ella. Y creo que es muy inteligente y que tiene conversación, pero no sé qué pasa por su cabeza.
Y sobre Leti, ¿merece la pena mantener una amistad en la distancia? A veces me gusta poder hablar de cómo me siento con alguien que me escucha y se interesa no solo por la natación o los cotilleos. Otras veces pienso si me arrepentiré y me avergonzaré de haber hablado sobre ese tipo de cosas si algún día dejamos de hablar. Algo parecido a lo que me pasó con Mariola.
Me gusta hablar con Gemma, pero solemos caer en eso de los cotilleos y la natación que decía. Me gustaría hablar más con Helen, que también creo que me presta más atención. También me gusta haber conocido mejor a Aida, aunque a veces tampoco la entienda y creo haberla decepcionado un poco esta semana cuando no me apunté al plan de HIT al que me invitó. Espero poder compensarla la semana que viene.
Los chicos: Carlos y Juande son mis hermanos. Me llevo también muy bien con Quique, siendo también un tipo reservado y misterioso. Jesús y Charlie, que siempre están pensando en nadar. Herminio es la estrella, como lo aprecio. Héctor me trata muy bien también. Cristian es muy majo conmigo. Juan está simpático. En el curro, Jesús es con quien mejor me entiendo. Me dejo a muchos, son todos geniales.
También reflexionaba esta mañana que, en cualquier caso, todos queremos sentir contacto: «calor humano». Por eso es importante salir, pese a que no me guste la música o el ambiente. Y no se trata de que ocurra un gran acontecimiento y haya sentidos juramentos, si no de hacerse uno accesible e invitar al cariño. Me gustaría saber distinguir bien cuando a la otra parte le apetece también. O probablemente lo sé, pero no me conformo.
Para acabar, cuando me he despertado, antes de ponerme a escribir esto, he abierto la ventana de la habitación y me he echado un rato en la cama, mientras terminaba de activarme. La ventana queda a mi izquierda y me ha hecho gracia que el piar de un pajarito rebotaba en la pared y sonaba como si estuviese dentro de casa. De hecho, me he tapado el oído derecho y dejaba de oírlo, pero si me tapaba el izquierdo, sí lo oía.
Escuchando: LA PALOMA "Sale el sol"