Salir a la superficie

Salir a la superficie
Panorámica de la piscina olímpica de Castellón durante el campeonato.

Este fin de semana fue el campeonato nacional de natación máster en Castellón. Pese a que estuve metido en el recinto todo el tiempo, se me pasó volando. Me encanta la gente del club, disfruté mucho de su compañía. Como siempre, me gustó pasar más tiempo con los que no veo tan a menudo y así conocerlos mejor, pero también con los demás, pues no siempre puedo estar tanto tiempo con ellos.

No me salió muy bien: 2'33" en 200 libres, sufriendo como un condenado; 1'18" en 100 espalda; descalificado (1'02") en 100 libres y 40" en 50 braza. Con lo que solo sumé 2 puntos. Me descalificaron por moverme en el poyete, en mi opinión, de forma un tanto injusta, pues solo balanceé de forma imperceptible el cuerpo. Sin embargo, Miguel me explicó que eso ocurre porque el poyete es electrónico y detecta las variaciones de peso. Fue una lástima porque conseguí rebajar mi marca personal en 2 segundos. Pese a todo, recibí muchos ánimos de mis compañeros. Incluso de aquellos que nadan mejor, lo que me hizo mucha ilusión.

En el 4x50 estilos masculino nadé la primera posta e hice 35" en 50 espalda. Salíamos con el segundo peor tiempo de 30 equipos y logramos quedarnos en una digna 25.ª posición y, por tanto, tampoco aportamos ningún punto. Fue el último relevo de la última jornada y fue muy emocionante. Competimos como si nos estuviésemos jugando el oro olímpico y nos animaron como si fuésemos el mejor equipo del mundo.

La vuelta con Víctor fue muy interesante. No paramos de hablar en todo el camino, me contó muchas cosas y quedé admirado con todo lo que hace en su trabajo. Añado también que la experiencia con la empresa de alquiler de coches fue buenísima. Pronto repetiré con ellos.


No todo lo que vi me gustó. Soy contrario a esas prioridades. Ahora comprendo qué significa no entenderse con alguien.

Con la edad cada vez me cuesta menos salir a la superficie y recordar aquello que me sana. Todavía siento una fuerte presión en el pecho, pero ya tengo la sensación de estar abandonando la tormenta. No me confío, sé que aún no estoy del todo curado y que se sucederán las recaídas.

Rememoro algo que ya sabía: hacer el bien es difícil, requiere fuerza, resistencia y valentía; hacer el mal, por el contrario, es fácil y de débiles. Aunque creyera haberlo experimentado todo, cada amanecer es diferente y, con suerte, me quedan muchos por vivir. También libros por leer y que me apasionen.

Olvidaré esta estéril melancolía y haré aquello que me haga feliz y continuaré con mi vida. Negarme a mi mismo es la mejor forma de servir a los demás.


Viendo: DAVID FARR "El Infiltrado"

Escuchando: DEPECHE MODE "Strangelove"

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