Una mente maravillosa
He dado con otra comparación que puedo utilizar como herramienta. Recuerdo ese trágico pero liberador momento en el que John Nash, interpretado magistralmente por Russell Crowe en la película Una Mente Maravillosa de 2001, decide que sus visiones, las personas que imagina, son falsas. Eso incluye también a su mejor amigo, Charles. Puedo pensar en esas personas como si las hubiese inventado: aparecen en algunos momentos de mi vida, pero en realidad no existen.
Justo el otro día expresé mi alegría por pertenecer a este club durante más de 10 años. Sin embargo, no he podido si no experimentar que el grupo y me relación con él se resquebrajaban al saber cómo se han comportado algunos compañeros recientemente. Me apena profundamente, pero, por otro lado, me recuerda que existo más allá del club y que puedo cambiar en el futuro, como ya hice una vez.