Fatuo

No sé cómo ni de qué manera me he metido en este lío: esas dulces e incautas celestinas. Empiezo a vislumbrar las consecuencias y no son para nada agradables: soy el impaciente que precipitó, el cabrón que traicionó. La sociedad depurará culpas y los jueces populares dictarán sentencia para sentirse mejor: "tened cuidado con ese, no os vaya a engañar y robar". Soportaré la etiqueta de por vida. Los rumores empiezan a aflorar. Estoy tenso y actúo desconcertado, destrozando a las personas a mi paso. Debería disociar y tranquilizarme, pero se me antoja una tarea irrealizable.

Bastante tiene con evitar que toda esta abrumadora situación la sofoque. Se disculpa, a pesar de que no debería, pero es perfectamente comprensible. Me pregunto si se arrepiente, la duda me daña. El espacio que le doy, el muro se lo roba y pronto desaparecerá todo atisbo de una escapatoria. No deja de sorprenderme este dolor que acontece cuando, al poner todo tu corazón en una esperanza, luego la cruda realidad la machaca sin piedad. Me siento solo, con un puñal clavado en la espalda, me miran mal. Es tan falsa y tan cierta, al mismo tiempo, esa sensación: qué delgada línea separa la lealtad de la traición. Dejemos que se saquen las máscaras sin rencor y presenciaré como me despedazan mientras me tomo unas palomitas tranquilamente.


Escuchando: RODRÍGUEZ "I Think of You"

Subscribe to Gont

Don’t miss out on the latest issues. Sign up now to get access to the library of members-only issues.
jamie@example.com
Subscribe