Te estás extralimitando
Nos dijimos cosas tan bonitas y había tanta atracción entre nosotros que no puedo creer que todo haya terminado. Él ha perdido completamente los papeles. Sin embargo, luego ha sido dócil y hemos podido hablar. Tiene su parte de razón, no niego que no me importó hacerle daño. Cierto es que la partida ya no estaba en su tejado, sin embargo, sabíamos que le dolería. Por eso le he pedido disculpas. Pienso que quizá hubiese sido mejor plantearlo de otra forma: "habla con él o lo dejamos aquí"; en lugar de lanzarme directamente a la piscina. Tampoco estoy convencido de que hubiese cambiado gran cosa. Ella se siente culpable por haber dejado que pasara y que nos hiciéramos daño. Sigue dudando de todo lo que ha pasado entre nosotros. No sé qué nos deparará el futuro, a veces creo que incluso podría volver con él. Tampoco me importaría tanto. Me siento abandonado, como si todas las esperanzas que deposité hubiesen sido traicionadas ante la primera adversidad. Total, ¿para qué? Sigo pensando que tampoco me pierdo tanto, no solo por ella. Quería controlarme y desconfiaba de mí. Seguiré con mis cosas.