Sueño de una noche de verano

Crónica de una semana extraña.

Cuando he llegado a casa me ha invadido una nostalgia extraña. Siento una añoranza y un desasosiego difíciles de explicar, como si hubiese despertado de una vida distinta.

Esta última semana ha sido inusual y estoy algo alterado. Me he forzado a olvidar una amistad estéril, que procuraré evitar. Por el contrario, el jueves cené agradablemente con amigos que aprecio y con los que estoy en deuda. He viajado a lugares familiares y a otros que no recordaba. He tomado caminos habituales, pero también otros que desconocía. No he hecho todo lo que estaba planeado, y, sin embargo, estoy satisfecho. Me he reencontrado con personas a las que hacía tiempo que no veía: algunas de ellas más cercanas, que siento como de la familia, y otras a las que no recordaba que echo de menos.

Un grupo de personas haciendo cola para comprar un bocadillo de calamares en la cervecería La Campana de Madrid
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Vista de la catedral de Salamanca desde el río Tormes un día luminoso
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Me encantó abrazar a mis amigas y amigos de la piscina durante el almuerzo. ¡Qué apretados fueron sus abrazos! ¡Cómo me gustaría que fuese así siempre! Me hizo mucha ilusión reecontrarme con nuestro amigo lesionado. Le quiero mucho, como si fuese mi tío. Me gusta la forma de ser del escritor: es perspicaz, pero disfruta de las personas. Me gustó también su coche nuevo.

Haciendo la lista para el cumpleaños revisité antiguas fantasías de aventuras que, probablemente, nunca emprenda. Es desconcertante saber que todavía sigo embaucado por el capitalismo. ¿Cómo es posible que la posibilidad de adquirir un objeto evoque esas ilusiones?

En el trabajo el ambiente sigue enrarecido. Además, últimamente no mantengo unos horarios muy regulares y me siento descolocado. Hoy se ha presentado el nuevo director general. Todavía no sé si esto acabará bien, no obstante, confío en el director de desarrollo y en que dará la talla. No estaba al tanto de los cotilleos que conciernen a los ex-compañeros. Tampoco es que me preocupe demasiado y no creo que todas esas conjeturas sean acertadas. Detesto los rumores. Nunca sé qué piensa ni qué decir al compañero con el que me he vuelto a casa y siempre me pasa lo mismo.

Voy a llamar a mi familia y a ver un rato la tele, a ver si se me pasa.


Viendo: Shogun en Disney+

Escuchando: De las Dudas Infinitas — Supersubmarina