Zarcillos

Este fin de semana ha sido extraño. Los papás estaban fuera, así que estaba solo. El viernes fui con las chicas a comprar el regalo. Antes fui a la administración y comí allí y le hice compañía a Gemma. Le confesé que me atrae esa delgaducha. Llegué a las mil porque, aunque Gemma hizo que nos levantáramos temprano, la acompañé a comprar: tenía que pasar de nuevo por la administración a recoger el bidón; y estaba la manifestación por la mejora de las condiciones en la educación pública y tenía que pasar por el estudio a coger las cosas y volverme en el tram. También pasé por el DIA a comprarme algo para cenar. Cierran a las 22h. Me contó que se había peleado con su marido. Animé a Naira con la opo. También a Marian.

El sábado por la mañana me levanté animado y me fui a nadar con las medusas. Se lo dije a Juande, pero ya era un poco tarde. Llegué pillado de tiempo y ya estaban saliendo. Coincidí con Aida, que llegó algo más tarde aún. No nos esperaron, así que fui con ella hasta la boya. Por un momento pensé que haría hasta pajaritos a braza. Ella se retiró en la parada que hicimos en la última boya por frío. El agua estaba genial, no del todo transparente, pero muy bien de temperatura. Me quedé algo atrás, pero pegué un acelerón y llegué con Jorge. A la vuelta se paró, luego me contó que se puso a sacar agua del neopreno, y, aunque le esperé, ya no volví a verlo, así que intenté apretarme. Me queda para estar bien de fondo pero llegué bien. Vi a Luis y a Juan Antonio a la llegada y me paré a saludarlos. Luis se ha roto el bíceps y tiene unas reacciones cutáneas, así que estará en el dique seco una temporada. No llega al autonómico. Me dijeron de doblar pero no tenía el tiempo ni las fuerzas. Creo que perdí las gafas mientras charlaba con ellos. Luego almorzamos en el faro. Jorge no sabía que lo he dejado con Naira y, cuando se lo dije, vi la decepción en su cara y me dolió. Avisé a Alejandro de que íbamos a la fiesta, me supo mal no haberle dicho también que iba ir a nadar.

Llegué a casa a eso de las 11h30, me duché y me eché en el sofá. Estaba muerto. Me levanté un par de horas más tarde. Me dio tiempo a poner una lavadora con las sábanas, tender lo de la piscina, comprar algo de comida para la semana, lavar el coche y repostar. Después me hice la comida, recogí lo de la piscina, tendí las sábanas y me puse a comer a eso de las 16h30. Cuando terminé, recogí la cocina y las sábanas, me vestí y me fui a por Aida.

Se hizo esperar cerca de un cuarto de hora. Pensé que en ese tiempo podría haberme echado un poco, pero no estaba cansado. No conseguí aparcar en el parking gratuito de LoGozo, así que lo dejé en el del Arena. Llegamos prácticamente al mismo tiempo que Carmen, su amiga. Nos dimos cuenta de que no llevábamos el outfit adecuado, pero dio igual porque había muchos que tampoco lo llevaban. No sabemos muy bien por qué, Carmen no tenía entrada VIP, como nosotros, aunque, finalmente, no supuso un problema. Había muchísima gente, apenas encontramos un hueco en el que estar tranquilos. Vi a mucha gente: Cristian, Héctor, Álex y Leticia, al de Jijona, al de los dilatadores. Me esperaba más ciclados y más recauchutadas, pero estuvo bien. Buen ambiente. Pasamos por todos los sitios, no paramos de movernos. Las copas no me sentaron mal, me encontré físicamente sorprendentemente bien. Quizá comí un menú apropiado para salir, probaré a repetir. Recalamos sobre todo en el Copity. Luego, cuando iban a cerrar el gimnasio, salimos a mover el coche, tuvimos suerte y encontramos un hueco cerca. Cenamos algo en el Simone. Ellas estaban más espabiladas. Carmen es muy inteligente y algo vanidosa. No conectamos mucho. Es de Alicante y luego, pensándolo, me recordó a las chicas del grupo de David. Volvimos a entrar, pero estaban cansadas, así que aguantamos un rato y nos fuimos. Hablando con Juande resulta que Bego ya conocía a Carmen.

El domingo fui a la iglesia temprano. Resulta que los papás fueron algo más tarde pero yo pensaba que estaban en el pueblo y por eso no fui con ellos. Coloqué todos los ganchos, planché y guardé toda la ropa y limpié. A pesar de haber sido un día tan productivo no me sentí muy satisfecho. Los vecinos hicieron barbacoa en la terraza. Recordé que me he convertido en el vecino antipático. Me interesé por la oposición, pero la encontré algo seca. También escribí a la amiga. Fue correcta y me respondió. Quizá fui demasiado audaz porque creo que ya no me habla. Espero que no se ponga la cosa incómoda.

Pensaba que cuando acabara la euforia vendría a buscarme el tío del mazo, pero no me siento tan mal, tal vez la semana que viene. No entiendo qué está pasando a mi alrededor ni conmigo. No sé por qué perpetúo ciertas actitudes. Debería cortar de raíz, aunque me animen a lo contrario. Por otra parte, siento que se me está agotando el nivel de majismo. Le doro la píldora a mucha gente y muchas veces solo recibo latigazos a cambio. Recibir una cura de humildad de vez en cuando es un regalo, me recuerda que solo soy un tío cualquiera. Por otra parte, estoy bien como estoy, ¿por qué tengo que soportar que nadie me desprecie?


Escuchando: HENS ft. RATA "Aquí estoy yo"

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